Revaloracion social del adulto mayor
Decanatos y consejos de venerables: la revaloración social del adulto mayor
Dra. Lilia Granillo Vázquez [1]
Pláticas de los Viejos,
Huehuetlatolli
… contra la soberbia
Si no oyes, si no recibes la doctrina de tu madre,
la doctrina de tu padre;
si no quieres acoger lo que es de tu vida y de tu muerte…
¡Ya sucedió, infeliz de ti! No harás más que caer:
estarás en el poder y garras del coyote, del tigre.
Nada te valdrá repudiar lo pasado, lo que ya se fue atrás.
Contigo se ha cumplido, se ha hecho lo debido…
nada te aprovechó, nada te sirvió:
No por esto te enmendaste, te corregiste, viste por algo recto…
Pues sobre ti no hay más que piedras y palo.
Angel María Garibay, Historia de la Literatura Náhuatl, Porrúa, Sepan Cuantos, No. 626, México, 1992, p. 417
____________________________________
Oír consejos para llegar a viejos
En la nueva teoría de la administración, los procesos de acompañamiento de ejecutivos tanto como de mandos medios y aún de subalternos o de primer nivel, corresponden con las propuestas del desarrollo humano y la gestión de capital humano. Para esto último, la riqueza de una organización se mide no solamente por los bienes, muebles o inmuebles, fijos o móviles. Hay riqueza también en el cúmulo de conocimientos del personal (catálogo de capacidades), en las relaciones que mantienen (redes productivas) o que son capaces de establecer (posibilidades de vinculación), en la identidad colectiva que constituyen (movimientos sectoriales, posibilidades de crecimiento).
De acuerdo con la Teoría de las Sociedades Civiles, y con las propuestas de la Nueva Administración, la explosión demográfica más que un problema, constituye un área de oportunidades para el desarrollo sustentable. La abundancia de población, la sobrepoblación, así como el alargamiento de la expectativa de vida se logra reconvertir y redirigir mediante políticas de planeación demográfica, son beneficios extras, bonificaciones y aportaciones de nuestro capital humano. Según esto, una empresa se fundamenta, se asienta en tres tipos de capitales: el financiero, el tecnológico y el humano.
Conviene hablar de la población adulta mayor como evidencia de riqueza y no como un problema. Autores como L Gratton (Estrategias de capital humano, Financial Times, Madrid, 2001), o K. Thompson y A. Rodríguez (El capital emocional, ESIC, Madrid, 2001), que consideran trascendental el capital humano en la vida económica de una empresa o de un país. Aún se habla ya de capital emocional como elementos importantísimos, verdaderos centros de atención para quienes se interesen en el mundo laboral.
En los países desarrollados, obtener y rentabilizar los dos primeros capitales es una tarea relativamente fácil; en contraste, los países en vías de desarrollo encuentran abundancia de personas, que constituyen un material más sutil, y a la larga, de mayor sustento empresarial. Ante la riqueza humana de México, podríamos decir, con estos autores que “el capital humano es el principal activo de una empresa. Cultivar el corazón y la mente es lo primero, triunfar viene después”. Evidencia del triunfo existencial de los adultos mayores es haber alcanzado la edad provecta. Los abuelos y las abuelas, con la experiencia de vida, pueden participar en esos procesos de acompañamiento que en países altamente desarrollados se conocen como formal mentoring. Los decanatos se utilizan ya como una fuente inagotable de recursos para mantener el éxito laboral.
Desde universidades hasta líneas de producción y casas de bolsa, han establecido la noción de Mentorship como política laboral de reciclaje, permanencia, promoción y superación de hombres y mujeres. Después de todo, el potencial humano es el fundamento de toda organización empresarial. Reconocidos por su contribución al aprendizaje continuo, la capacitación y el impulso a las iniciativas de cambio y desarrollo, los programas de mentores y mentoras, en particular los del mundo anglosajón, han dado evidencia de una riqueza a la que pueden tener acceso todas las comunidades laborales.
A veces, en México se ignoran las posibilidades infinitas de fomentar e institucionalizar relaciones positivas entre quienes poseen experiencia laboral y conocimiento de la empresa y quienes desean fortalecer ciertos aspectos en la integración o el desempeño laboral. Este artículo es una propuesta para intuir nuestra mentalidad errada acerca de la vejez, para contribuir a la difusión, en nuestro país, de la utilización del abundante acervo de sabiduría y desarrollo sostenido que ofrecen los adultos mayores. Para ello se requiere únicamente disponerse a aprovechar la solidaridad y el ímpetu de progreso que ya se advierte en un pueblo con una identidad nacional tan vehemente como la nuestra.
Ahí donde haya seres humanos trabajando por la superación personal y el desarrollo en una comunidad, cabe establecer relaciones de mentoría. El nombre es lo de menos, lo importante será la decisión de reconocer y dar formalidad a los vínculos de ayuda que naturalmente se dan entre personal con experiencia y quienes desean beneficiarse de esa experiencia. La labor del mentor o la mentora se está convirtiendo en área de interés e importancia que van en aumento tanto en ámbitos laborales como en círculos de negocios.
En países de habla inglesa, esas áreas han recibido ya mucha atención en la prensa especializada, en publicaciones dedicadas a los consumidores así como en radio y televisión. Numerosa información en el ciberespacio ofrece testimonios y bibliografía acerca de Mentoring. Se trata de un movimiento que redefine las relaciones de trabajo con ingredientes gratuitos, accesibles a todos y todas y redituables para cualquier organización: la solidaridad y la generosidad. Tales ingredientes, además, forman parte de los valores sociales que promueve la Organización de las Naciones Unidas.
Para muchos directores de administración, la tarea de mentoría es ya un elemento vital para el futuro de las empresas. Además de ayudar a establecer relaciones laborales sanas, el binomio mentor—pupilo favorece el éxito de la organización al promover la amistad y la asertividad combinadas con el desempeño fructífero y la satisfacción del trabajo entre los empleados. Desde hace más de treinta años, muchas compañías aprovechan los beneficios de nutrir redes de amistad y compañerismo que cuidan el valor del intercambio afectuoso, desinteresado, entre colegas y subalternos o subalternas, entre veteranos y novatos o novatas.
La tarea de la mentoría sigue una estructura que consiste en una serie de procesos diseñados para facilitar la creación de alianzas para el desarrollo entre colegas. Es un dar y compartir personal de experiencias, emociones, habilidades y aliento.
Australia, 1998 [2]
Otro reconocido asesor y escritor de obras como Liderazgo Positivo o el Manual de lo positivo: cómo trabajar en lo que se ama, entre otros, ofrece un testimonio del impacto benéfico de estructurar relaciones de igual a igual y establecer vías horizontales de comunicación para la discusión de deficiencias en el desempeño personal y la solución amistosa de conflictos. Estos beneficios se observan, dice Mike Pegg, en diversos campos de la vida laboral, sea en la venta, producción y distribución de bienes de consumo tanto como el mundo de los deportes y la estética. Su El arte de ser mentor , constituye un testimonio de 25 años de fomentar relaciones laborales de persona a persona, o bien de líder a equipo, y asegura que en ello siempre se gana, nunca se pierde. El secreto está en saber combinar los deseos de colaborar, de apoyar a los y las aprendices, y la necesidad siempre presente de aprender y superarse en bien de la comunidad laboral. Múltiples beneficios se derivan del ambiente de integración donde se practica, institucionalizado, el formal mentoring.
De la muerte social a la dignidad ciudadana
Mi amiga Silvia, que es sicoanalista, siempre da una o dos monedas al o la anciana que pide dinero en alguno de los cruceros de nuestra gran Ciudad: “A los viejos sí les doy, pues son invisibles para la comunidad; como ya no son productivos, se les ignora y a veces los maltratan. Es como si estuvieran muertos”— me explica.
En algunas culturas, a partir de cierta edad, se condena a las personas a la llamada “muerte social”. Esta expresión muestra una dura e injusta realidad que sufren quienes dejan de ser tomados en cuenta por los demás.
En el estilo de vida actual, parece como si los mayores de 60 años no existieran, llámense de la tercera edad, edad dorada, senectud, ancianidad o abuelos y abuelas. De manera irreflexiva, en ocasiones, las empresas y otras organizaciones tienden a negar las capacidades del personal que rebasa el medio siglo.
Peor aún, más allá de la desconfianza acerca del desempeño, están el prejuicio o la ignorancia de que el factor “experiencia” está presente en la eficiencia laboral.
En realidad, son pocas las profesiones o los oficios para los cuales el factor “juventud” resulta decisivo; mientras que la experiencia, el conocimiento previo, la práctica contínua, suelen ser necesarios en la oficina, el taller, el despacho o el negocio. ¿Y qué decir de la bienhechora presencia de las abuelas en las casas?
Inmersos en la mercadotecnia actual, perdidos en las imágenes artificiales que los medios masivos acostumbran transmitir, hay quienes consideran que los “viejos” son un estorbo, una carga, un peso inútil.
La confusión es tal que en algunos círculos familiares, se les relega. A veces, desafortunadamente, se dan casos de malos tratos y abusos, dado que los valores de la sociedad contemporánea tienden a menospreciar el trato digno y el respeto que merece todo ser viviente.
Retroceda la veteranía,
Soneto irónico[3]
“!Paso a la juventud! ¡Mueran los viejos!”
Tal es el grito audaz que resonando
mantiene altivo el modernista bando
rebelde a la experiencia y los consejos.
¿Néstores y Mentores? Ni de lejos
que el mundo marcha y siempre mejorando
prefiere cualquier joven educando
a doctores con títulos añejos.
Y para que a la ciencia no se ultraje
reemplazaremos árboles frondosos
con tiernos vajarones sin follejo.
Si lo nuevo es lo justo, presurosos
daremos fin a todo pupilaje
dejando que gobiernen los mocosos.
Ignacio Mariscal (1829-1910)
Ahora que en el mes de agosto se ha dedicado un día a los adultos mayores, conviene recordar que la cultura mexicana es una de las pocas que siempre ha sabido valorar la sabiduría de los y las ancianas.
A esto se deben las recientes políticas sociales del Programa de Apoyo Alimentario para Adultos Mayores, que se originó en la Ciudad de México,[4] y que se va ampliando cada vez más al resto de la República. Igual que el Instituto Nacional para el Adulto Mayor (www.inapam.gob.mx).
Estos programas no son “tarjetas” o “vales” para pobres. Constituyen parte del reconocimiento social debido a los y las ciudadanas que han sido fuente de vida para la comunidad, y que frecuentemente han sabido llevar una ciudadanía ejemplar. El reconocimiento está más que bien merecido.
Consejos de venerables: tradición mexicana
Decía el erudito Ángel María Garibay, en su Historia de la Literatura Náhuatl, que si el Continente Americano había de distinguirse en el concierto de las naciones, lo haría gracias al elemento indígena. Mientras que en el Viejo Mundo, la guerra era motor de las naciones, en el Nuevo Mundo se evidenciaba el amor a la vida, el respeto a la tierra y el aprecio por la unión familiar.
En efecto, en los pueblos antiguos se encontraba siempre al lado del gobernante, una asamblea de ciudadanos escogidos. Eran los “Consejos de Venerables”, la gente de edad provecta, cuya sabiduría y visión del mundo, aunadas a la serenidad que la madurez nos regala, los y las capacitaba para aconsejar al Monarca en las cuestiones más graves del Estado.
El gobierno del calpulli recaía en el consejo, formado por los ancianos, jefes o jefas de las parentelas; el más prominente, el pariente mayor.
Durante el Virreinato –que no Colonia--, esta organización persistió en las Repúblicas de Indios, y a los “Tecuthli” o “Señores”, se les llamaba “Indios Cabeza”, y su autoridad era reconocida incluso por los funcionarios de la Corona.
Algunos cronistas españoles, como Alonso de Zurita, ponderaron las deliberaciones de los Consejos de Ancianos, donde las decisiones se tomaban mediante el debate.
“Como en Vizcaya, o en las Montañas de Asturias –decía--, eligen al pariente mayor, no por sucesión, sino por el más honrado, el más hábil, el más sabio y viejo, el que mejor les parece para ello”.
La aristocracia no se alcanzaba solamente por nobleza hereditaria, puesto que los méritos ciudadanos –la prédica con el ejemplo— eran factores decisivos. Estaba además, la capacidad deliberativa de el –en contadas ocasiones, la— tecuhtli, su poder de convencimiento, la fuerza de la argumentación.
Las páginas más hermosas de nuestra literatura náhuatl abundan en las “Pláticas de los Viejos”, que consisten en los consejos que los ancianos y las ancianas daban a quienes se iniciaban en la vida. A estos adultos mayores debemos el trato cariñoso que se da en México a los hijos e hijas. Las niñas eran “Mi pluma de quetzal, mi palomita, agua limpia y fresca…”
Un decanato o consejo de venerables puede constituirse en gestor de procesos de acompañamiento y aun puede servir de Comisión de Honor y Justicia, de Comité de Pares o Círculo de Calidad. En todo caso y casa, los abuelos y las ancianas son mediadores, con frecuencia se les requiere para la negociación.
¿Qué mejor que un grupo de pensionados o jubilados, ciudadanos respetables sirva de intermediario, que intervenga con suavidad y tacto ante situaciones inesperadas en las organizaciones como el acoso laboral, el uso de drogas, las adicciones, el ausentismo, el desafío a las autoridades, los conflictos entre empleados, la violencia o la corrupción?
La Nueva Administración está convencida del poder de la negociación, tanto desde las investigaciones acerca de la cultura de la calidad como de los procesos de asesoría, acompañamiento, mentorías y tutorías.
La Secretaría de Relaciones exteriores define el título de “Decano”· como
Título que se da al jefe de misión de más alto rango y que tiene precedencia sobre sus demás colegas acreditados. En algunos países que tienen relaciones con la Santa Sede, al nuncio le corresponde ser decano por el solo hecho de representar al Papa, y en otros (como por ejemplo Costa de Marfil y Senegal), se otorga el decano al jefe de misión de su antigua metrópoli.
En la actualidad las funciones del decano son limitadas y se reducen a la de actuar como portavoz del Cuerpo Diplomático en algunas ceremonias. Algunos países, entre ellos México, no acepta esta función del decano, ya que consideran que no hay necesidad de un intermediario para que un jefe de misión plantee directamente a la Secretaría de Relaciones Exteriores cualquier queja acerca de lo que él pudiera considerar como violatorio a sus privilegios e inmunidades. [5]
En las universidades de otros países, el decano de la Facultad suele ser elegido por el cuerpo de profesores como un mediador entre la Academia y la Administración .
En la Universidad de las Américas, de Puebla, el comunicado de prensa No. 147 /OT02, señala el proceso para la designación del nuevo Decano de la Escuela de Investigación y Posgrado en la UDLA.:
…Para la elección del nuevo decano del INIP, la UDLA,en un acto de apertura a la participación de la comunidad universitaria emitió la convocatoria para la selección de candidatos a este puesto. El comité de recomendación de candidatos -integrado por profesores, investigadores y estudiantes- entregó a la Rectora y al Vicerrector la lista final de candidatos para que fueran entrevistados y con base a su trayectoria, conocimientos y aptitudes, se eligiera a la persona ideal para ocupar este importante cargo. El doctor Gerardo ocupará el puesto a partir del primero de enero de 2003 durante un periodo de cuatro años en sustitución del doctor Marco Antonio Rosales Medina quien, en breve, terminará su periodo de gestión…. [6]
En el Instituto Politécnico Nacional también existe el decanato. He aquí la definición y las funciones de los decanos, que son guardianes de las tradiciones:
Toda institución requiere registrar cronológicamente los hechos que se realizan en su interior y en su entorno, y a su vez connotar la evolución de sus propias estructuras. Para ello se hace indispensable una dependencia que actúe como fedataria del acontecer institucional.
El Decanato del Instituto Politécnico Nacional se integra por los maestros decanos de las escuelas, centros y unidades de enseñanza y de investigación (ECU), y cuenta con un Presidente designado por el Director General del IPN, de entre los decanos.
L a Presidencia del Decanato es una dependencia administrativa de la Dirección General del Instituto Politécnico Nacional. Sus oficinas se encuentran ubicadas en la Unidad Profesional "Lázaro Cárdenas".
El diccionario define al decano como el miembro más antiguo de una comunidad, o bien, como la persona designada para presidir una corporación o facultad sin que tenga que ser el más antiguo, aclarando que antiguo no significa lo mismo que el más viejo.
En nuestro Instituto los maestros decanos son los profesores que eligen los consejos técnicos consultivos escolares o los colegios de profesores, al que se ha distinguido en el desempeño profesional y su actividad académica, de entre los maestros con mayor antigüedad en el servicio docente de las escuelas, centros y unidades de enseñanza y de investigación que conforman el IPN, a quienes el Consejo General Consultivo del IPN les ha otorgado el Diploma de Maestro Decano.
Las labores de los decanos son importantes y en la actualidad, en nuestro Instituto Politécnico Nacional, existen 50 maestros decanos…
Esta institución surgió primero con la finalidad de organizar la memoria de las escuelas. La figura ha ido cambiando hasta adquirir potencialidades académicas para incidir en los Colegios de profesores y para fomentar la ciudadanía y el valor cultural:
…En la Ley Orgánica del IPN, de 1974, se señalan dentro de las facultades y obligaciones de la entonces Dirección de Difusión Cultural, algunas que después se le asignarían al Decanato:
"Preservar e incrementar el acervo cultural de la comunidad politécnica"
"Realizar las actividades tendientes a incrementar el espíritu cívico de los directivos, profesores, alumnos, personal de apoyo y egresados"
El Decanato del Instituto Politécnico Nacional se creó en 1980 con la finalidad de contar con un órgano que se encargue del estudio de la evolución histórica del Instituto. Una vez instaurado se integró el Cuerpo de Maestros Decanos de las escuelas, centros y unidades de enseñanza y de investigación, con el propósito de rescatar las experiencias y datos históricos de las mismas.
Los decanos pueden ser también cronistas o relatores de la vida organizacional. A partir de cierta edad, algunas personas , comienzan a experimentar la “muerte social”.¿Qué es esto? Es, simplemente, que dejan de existir para los demás. En otras palabras, cuando la sociedad considera que ya no son productivos y se pasa a tener la condición de “invisibles”. Cambien de enfoque al hablar de grupos vulnerables, en especial al de los adultos mayores. A muchos de ellos la sociedad en general y en ocasiones dentro del círculo familiar se les segrega y se convierten en una “carga”, por los mismos problemas económicos y de desintegración; se ha negado el reconocimiento, respeto y el trato digno que merecen como seres humanos. Al relegar a la muerte social al capital cultural de nuestros adultos mayores estamos desaprovechando nuestra riqueza de entramado social.
Aunque mis padres biológicos viven a cientos de kilómetros una, y el otro a miles de kilómetros de la mía, suelo llamarlos para consultarlos. Nunca me han dado un mal consejo. No siempre hago lo que me dicen, pero me ayudan a pensar mejor las cosas. Me conforta saber que están ahí.
A veces me llaman, y me sorprenden gratamente, recordándome alguna cuestión importante. “Hija, has pensado en que es hora ya de que…”. O Bien, “¿Recuerdas que a la Tía tal le sucedió esto…? Fíjate tú y aprende…” Siempre se alegran con las buenas noticias y saben qué hacer con las malas.
Los consejos de los y las venerables suelen ser desinteresados y muy atinados. Podemos contar con maestras, amigos, sacerdotes, personas sabias.
Ciertamente, hablar con nuestros abuelos y abuelas requiere una plataforma comunicativa favorecida por la intimidad y la confianza.
Para ello, dice la sicoanalista, hay que realizar “el trabajo personal”: limar las asperezas, reconocer los desencuentros infantiles y familiares, sanar las relaciones con los seres más cercanos. Forman parte de nuestras riquezas cotidianas, de nuestro patrimonio cultural. Aprendamos a disfrutarlas: proteja cada cual a un adulto mayor y re-- incorpórelo a la vida productiva.
Bibliografía
Mentoring and workshadowing in focus: special liftout”, Educations Views, Australia, 6 de febrero de 1998
Garvey, Debob The Mentoring Pocketbook, Management Pocketbooks, USA, 1998.
Llano, Carlos, El nuevo empresario en México, Fondo de cultura económica, México, 1995
M. Sergerman_Peck, Network & Mentoring -A Women´s Guide, Piatakus, Australia, 1991
Pegg, Mike, The Art of Mentoring, Management Books 2000, USA, 1999.
URL: Http:// www.unglobal.compact.org
URL: http://www.iupui.edu/~mentor/academic.htm
[1] Profesora Investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco. Sistema Nacional de Investigadores, PROMEP. Proyecto de investigación 767, Valores socioculturales que Iberoamérica exporta al mundo. Parte de este trabajo fue leído ante la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, durante la Sesión Solemne de Instalación de la Academia de los Adultos Mayores, en agosto de 2005. Publicado en Casa del Tiempo, Revista de la Universidad Autónoma Metropolitana, Agosto de 2005
[2] “Mentoring and workshadowing in focus: special liftout”, Educations Views, Australia, 6 de febrero de 1998, p. 12 ss
[3] Salvador Novo, 1001 Sonetos Mexicanos, Porrúa, Sepan Cuantos No. 18, México, 1963, p. 194
[4] Cf. Universo de Salud, Órgano de Difusión de la Secretaría de Salud, Vol.3 Año 3/Núm.19 Junio de 2003.
[5] http://www.sre.gob.mx/acerca/glosario/d.htm, 12 de octubre de 2004.
[6] http://info.pue.udlap.mx/prensa/147designan.html // 12 de octubre de 2004
Dra. Lilia Granillo Vázquez [1]
Pláticas de los Viejos,
Huehuetlatolli
… contra la soberbia
Si no oyes, si no recibes la doctrina de tu madre,
la doctrina de tu padre;
si no quieres acoger lo que es de tu vida y de tu muerte…
¡Ya sucedió, infeliz de ti! No harás más que caer:
estarás en el poder y garras del coyote, del tigre.
Nada te valdrá repudiar lo pasado, lo que ya se fue atrás.
Contigo se ha cumplido, se ha hecho lo debido…
nada te aprovechó, nada te sirvió:
No por esto te enmendaste, te corregiste, viste por algo recto…
Pues sobre ti no hay más que piedras y palo.
Angel María Garibay, Historia de la Literatura Náhuatl, Porrúa, Sepan Cuantos, No. 626, México, 1992, p. 417
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Oír consejos para llegar a viejos
En la nueva teoría de la administración, los procesos de acompañamiento de ejecutivos tanto como de mandos medios y aún de subalternos o de primer nivel, corresponden con las propuestas del desarrollo humano y la gestión de capital humano. Para esto último, la riqueza de una organización se mide no solamente por los bienes, muebles o inmuebles, fijos o móviles. Hay riqueza también en el cúmulo de conocimientos del personal (catálogo de capacidades), en las relaciones que mantienen (redes productivas) o que son capaces de establecer (posibilidades de vinculación), en la identidad colectiva que constituyen (movimientos sectoriales, posibilidades de crecimiento).
De acuerdo con la Teoría de las Sociedades Civiles, y con las propuestas de la Nueva Administración, la explosión demográfica más que un problema, constituye un área de oportunidades para el desarrollo sustentable. La abundancia de población, la sobrepoblación, así como el alargamiento de la expectativa de vida se logra reconvertir y redirigir mediante políticas de planeación demográfica, son beneficios extras, bonificaciones y aportaciones de nuestro capital humano. Según esto, una empresa se fundamenta, se asienta en tres tipos de capitales: el financiero, el tecnológico y el humano.
Conviene hablar de la población adulta mayor como evidencia de riqueza y no como un problema. Autores como L Gratton (Estrategias de capital humano, Financial Times, Madrid, 2001), o K. Thompson y A. Rodríguez (El capital emocional, ESIC, Madrid, 2001), que consideran trascendental el capital humano en la vida económica de una empresa o de un país. Aún se habla ya de capital emocional como elementos importantísimos, verdaderos centros de atención para quienes se interesen en el mundo laboral.
En los países desarrollados, obtener y rentabilizar los dos primeros capitales es una tarea relativamente fácil; en contraste, los países en vías de desarrollo encuentran abundancia de personas, que constituyen un material más sutil, y a la larga, de mayor sustento empresarial. Ante la riqueza humana de México, podríamos decir, con estos autores que “el capital humano es el principal activo de una empresa. Cultivar el corazón y la mente es lo primero, triunfar viene después”. Evidencia del triunfo existencial de los adultos mayores es haber alcanzado la edad provecta. Los abuelos y las abuelas, con la experiencia de vida, pueden participar en esos procesos de acompañamiento que en países altamente desarrollados se conocen como formal mentoring. Los decanatos se utilizan ya como una fuente inagotable de recursos para mantener el éxito laboral.
Desde universidades hasta líneas de producción y casas de bolsa, han establecido la noción de Mentorship como política laboral de reciclaje, permanencia, promoción y superación de hombres y mujeres. Después de todo, el potencial humano es el fundamento de toda organización empresarial. Reconocidos por su contribución al aprendizaje continuo, la capacitación y el impulso a las iniciativas de cambio y desarrollo, los programas de mentores y mentoras, en particular los del mundo anglosajón, han dado evidencia de una riqueza a la que pueden tener acceso todas las comunidades laborales.
A veces, en México se ignoran las posibilidades infinitas de fomentar e institucionalizar relaciones positivas entre quienes poseen experiencia laboral y conocimiento de la empresa y quienes desean fortalecer ciertos aspectos en la integración o el desempeño laboral. Este artículo es una propuesta para intuir nuestra mentalidad errada acerca de la vejez, para contribuir a la difusión, en nuestro país, de la utilización del abundante acervo de sabiduría y desarrollo sostenido que ofrecen los adultos mayores. Para ello se requiere únicamente disponerse a aprovechar la solidaridad y el ímpetu de progreso que ya se advierte en un pueblo con una identidad nacional tan vehemente como la nuestra.
Ahí donde haya seres humanos trabajando por la superación personal y el desarrollo en una comunidad, cabe establecer relaciones de mentoría. El nombre es lo de menos, lo importante será la decisión de reconocer y dar formalidad a los vínculos de ayuda que naturalmente se dan entre personal con experiencia y quienes desean beneficiarse de esa experiencia. La labor del mentor o la mentora se está convirtiendo en área de interés e importancia que van en aumento tanto en ámbitos laborales como en círculos de negocios.
En países de habla inglesa, esas áreas han recibido ya mucha atención en la prensa especializada, en publicaciones dedicadas a los consumidores así como en radio y televisión. Numerosa información en el ciberespacio ofrece testimonios y bibliografía acerca de Mentoring. Se trata de un movimiento que redefine las relaciones de trabajo con ingredientes gratuitos, accesibles a todos y todas y redituables para cualquier organización: la solidaridad y la generosidad. Tales ingredientes, además, forman parte de los valores sociales que promueve la Organización de las Naciones Unidas.
Para muchos directores de administración, la tarea de mentoría es ya un elemento vital para el futuro de las empresas. Además de ayudar a establecer relaciones laborales sanas, el binomio mentor—pupilo favorece el éxito de la organización al promover la amistad y la asertividad combinadas con el desempeño fructífero y la satisfacción del trabajo entre los empleados. Desde hace más de treinta años, muchas compañías aprovechan los beneficios de nutrir redes de amistad y compañerismo que cuidan el valor del intercambio afectuoso, desinteresado, entre colegas y subalternos o subalternas, entre veteranos y novatos o novatas.
La tarea de la mentoría sigue una estructura que consiste en una serie de procesos diseñados para facilitar la creación de alianzas para el desarrollo entre colegas. Es un dar y compartir personal de experiencias, emociones, habilidades y aliento.
Australia, 1998 [2]
Otro reconocido asesor y escritor de obras como Liderazgo Positivo o el Manual de lo positivo: cómo trabajar en lo que se ama, entre otros, ofrece un testimonio del impacto benéfico de estructurar relaciones de igual a igual y establecer vías horizontales de comunicación para la discusión de deficiencias en el desempeño personal y la solución amistosa de conflictos. Estos beneficios se observan, dice Mike Pegg, en diversos campos de la vida laboral, sea en la venta, producción y distribución de bienes de consumo tanto como el mundo de los deportes y la estética. Su El arte de ser mentor , constituye un testimonio de 25 años de fomentar relaciones laborales de persona a persona, o bien de líder a equipo, y asegura que en ello siempre se gana, nunca se pierde. El secreto está en saber combinar los deseos de colaborar, de apoyar a los y las aprendices, y la necesidad siempre presente de aprender y superarse en bien de la comunidad laboral. Múltiples beneficios se derivan del ambiente de integración donde se practica, institucionalizado, el formal mentoring.
De la muerte social a la dignidad ciudadana
Mi amiga Silvia, que es sicoanalista, siempre da una o dos monedas al o la anciana que pide dinero en alguno de los cruceros de nuestra gran Ciudad: “A los viejos sí les doy, pues son invisibles para la comunidad; como ya no son productivos, se les ignora y a veces los maltratan. Es como si estuvieran muertos”— me explica.
En algunas culturas, a partir de cierta edad, se condena a las personas a la llamada “muerte social”. Esta expresión muestra una dura e injusta realidad que sufren quienes dejan de ser tomados en cuenta por los demás.
En el estilo de vida actual, parece como si los mayores de 60 años no existieran, llámense de la tercera edad, edad dorada, senectud, ancianidad o abuelos y abuelas. De manera irreflexiva, en ocasiones, las empresas y otras organizaciones tienden a negar las capacidades del personal que rebasa el medio siglo.
Peor aún, más allá de la desconfianza acerca del desempeño, están el prejuicio o la ignorancia de que el factor “experiencia” está presente en la eficiencia laboral.
En realidad, son pocas las profesiones o los oficios para los cuales el factor “juventud” resulta decisivo; mientras que la experiencia, el conocimiento previo, la práctica contínua, suelen ser necesarios en la oficina, el taller, el despacho o el negocio. ¿Y qué decir de la bienhechora presencia de las abuelas en las casas?
Inmersos en la mercadotecnia actual, perdidos en las imágenes artificiales que los medios masivos acostumbran transmitir, hay quienes consideran que los “viejos” son un estorbo, una carga, un peso inútil.
La confusión es tal que en algunos círculos familiares, se les relega. A veces, desafortunadamente, se dan casos de malos tratos y abusos, dado que los valores de la sociedad contemporánea tienden a menospreciar el trato digno y el respeto que merece todo ser viviente.
Retroceda la veteranía,
Soneto irónico[3]
“!Paso a la juventud! ¡Mueran los viejos!”
Tal es el grito audaz que resonando
mantiene altivo el modernista bando
rebelde a la experiencia y los consejos.
¿Néstores y Mentores? Ni de lejos
que el mundo marcha y siempre mejorando
prefiere cualquier joven educando
a doctores con títulos añejos.
Y para que a la ciencia no se ultraje
reemplazaremos árboles frondosos
con tiernos vajarones sin follejo.
Si lo nuevo es lo justo, presurosos
daremos fin a todo pupilaje
dejando que gobiernen los mocosos.
Ignacio Mariscal (1829-1910)
Ahora que en el mes de agosto se ha dedicado un día a los adultos mayores, conviene recordar que la cultura mexicana es una de las pocas que siempre ha sabido valorar la sabiduría de los y las ancianas.
A esto se deben las recientes políticas sociales del Programa de Apoyo Alimentario para Adultos Mayores, que se originó en la Ciudad de México,[4] y que se va ampliando cada vez más al resto de la República. Igual que el Instituto Nacional para el Adulto Mayor (www.inapam.gob.mx).
Estos programas no son “tarjetas” o “vales” para pobres. Constituyen parte del reconocimiento social debido a los y las ciudadanas que han sido fuente de vida para la comunidad, y que frecuentemente han sabido llevar una ciudadanía ejemplar. El reconocimiento está más que bien merecido.
Consejos de venerables: tradición mexicana
Decía el erudito Ángel María Garibay, en su Historia de la Literatura Náhuatl, que si el Continente Americano había de distinguirse en el concierto de las naciones, lo haría gracias al elemento indígena. Mientras que en el Viejo Mundo, la guerra era motor de las naciones, en el Nuevo Mundo se evidenciaba el amor a la vida, el respeto a la tierra y el aprecio por la unión familiar.
En efecto, en los pueblos antiguos se encontraba siempre al lado del gobernante, una asamblea de ciudadanos escogidos. Eran los “Consejos de Venerables”, la gente de edad provecta, cuya sabiduría y visión del mundo, aunadas a la serenidad que la madurez nos regala, los y las capacitaba para aconsejar al Monarca en las cuestiones más graves del Estado.
El gobierno del calpulli recaía en el consejo, formado por los ancianos, jefes o jefas de las parentelas; el más prominente, el pariente mayor.
Durante el Virreinato –que no Colonia--, esta organización persistió en las Repúblicas de Indios, y a los “Tecuthli” o “Señores”, se les llamaba “Indios Cabeza”, y su autoridad era reconocida incluso por los funcionarios de la Corona.
Algunos cronistas españoles, como Alonso de Zurita, ponderaron las deliberaciones de los Consejos de Ancianos, donde las decisiones se tomaban mediante el debate.
“Como en Vizcaya, o en las Montañas de Asturias –decía--, eligen al pariente mayor, no por sucesión, sino por el más honrado, el más hábil, el más sabio y viejo, el que mejor les parece para ello”.
La aristocracia no se alcanzaba solamente por nobleza hereditaria, puesto que los méritos ciudadanos –la prédica con el ejemplo— eran factores decisivos. Estaba además, la capacidad deliberativa de el –en contadas ocasiones, la— tecuhtli, su poder de convencimiento, la fuerza de la argumentación.
Las páginas más hermosas de nuestra literatura náhuatl abundan en las “Pláticas de los Viejos”, que consisten en los consejos que los ancianos y las ancianas daban a quienes se iniciaban en la vida. A estos adultos mayores debemos el trato cariñoso que se da en México a los hijos e hijas. Las niñas eran “Mi pluma de quetzal, mi palomita, agua limpia y fresca…”
Un decanato o consejo de venerables puede constituirse en gestor de procesos de acompañamiento y aun puede servir de Comisión de Honor y Justicia, de Comité de Pares o Círculo de Calidad. En todo caso y casa, los abuelos y las ancianas son mediadores, con frecuencia se les requiere para la negociación.
¿Qué mejor que un grupo de pensionados o jubilados, ciudadanos respetables sirva de intermediario, que intervenga con suavidad y tacto ante situaciones inesperadas en las organizaciones como el acoso laboral, el uso de drogas, las adicciones, el ausentismo, el desafío a las autoridades, los conflictos entre empleados, la violencia o la corrupción?
La Nueva Administración está convencida del poder de la negociación, tanto desde las investigaciones acerca de la cultura de la calidad como de los procesos de asesoría, acompañamiento, mentorías y tutorías.
La Secretaría de Relaciones exteriores define el título de “Decano”· como
Título que se da al jefe de misión de más alto rango y que tiene precedencia sobre sus demás colegas acreditados. En algunos países que tienen relaciones con la Santa Sede, al nuncio le corresponde ser decano por el solo hecho de representar al Papa, y en otros (como por ejemplo Costa de Marfil y Senegal), se otorga el decano al jefe de misión de su antigua metrópoli.
En la actualidad las funciones del decano son limitadas y se reducen a la de actuar como portavoz del Cuerpo Diplomático en algunas ceremonias. Algunos países, entre ellos México, no acepta esta función del decano, ya que consideran que no hay necesidad de un intermediario para que un jefe de misión plantee directamente a la Secretaría de Relaciones Exteriores cualquier queja acerca de lo que él pudiera considerar como violatorio a sus privilegios e inmunidades. [5]
En las universidades de otros países, el decano de la Facultad suele ser elegido por el cuerpo de profesores como un mediador entre la Academia y la Administración .
En la Universidad de las Américas, de Puebla, el comunicado de prensa No. 147 /OT02, señala el proceso para la designación del nuevo Decano de la Escuela de Investigación y Posgrado en la UDLA.:
…Para la elección del nuevo decano del INIP, la UDLA,en un acto de apertura a la participación de la comunidad universitaria emitió la convocatoria para la selección de candidatos a este puesto. El comité de recomendación de candidatos -integrado por profesores, investigadores y estudiantes- entregó a la Rectora y al Vicerrector la lista final de candidatos para que fueran entrevistados y con base a su trayectoria, conocimientos y aptitudes, se eligiera a la persona ideal para ocupar este importante cargo. El doctor Gerardo ocupará el puesto a partir del primero de enero de 2003 durante un periodo de cuatro años en sustitución del doctor Marco Antonio Rosales Medina quien, en breve, terminará su periodo de gestión…. [6]
En el Instituto Politécnico Nacional también existe el decanato. He aquí la definición y las funciones de los decanos, que son guardianes de las tradiciones:
Toda institución requiere registrar cronológicamente los hechos que se realizan en su interior y en su entorno, y a su vez connotar la evolución de sus propias estructuras. Para ello se hace indispensable una dependencia que actúe como fedataria del acontecer institucional.
El Decanato del Instituto Politécnico Nacional se integra por los maestros decanos de las escuelas, centros y unidades de enseñanza y de investigación (ECU), y cuenta con un Presidente designado por el Director General del IPN, de entre los decanos.
L a Presidencia del Decanato es una dependencia administrativa de la Dirección General del Instituto Politécnico Nacional. Sus oficinas se encuentran ubicadas en la Unidad Profesional "Lázaro Cárdenas".
El diccionario define al decano como el miembro más antiguo de una comunidad, o bien, como la persona designada para presidir una corporación o facultad sin que tenga que ser el más antiguo, aclarando que antiguo no significa lo mismo que el más viejo.
En nuestro Instituto los maestros decanos son los profesores que eligen los consejos técnicos consultivos escolares o los colegios de profesores, al que se ha distinguido en el desempeño profesional y su actividad académica, de entre los maestros con mayor antigüedad en el servicio docente de las escuelas, centros y unidades de enseñanza y de investigación que conforman el IPN, a quienes el Consejo General Consultivo del IPN les ha otorgado el Diploma de Maestro Decano.
Las labores de los decanos son importantes y en la actualidad, en nuestro Instituto Politécnico Nacional, existen 50 maestros decanos…
Esta institución surgió primero con la finalidad de organizar la memoria de las escuelas. La figura ha ido cambiando hasta adquirir potencialidades académicas para incidir en los Colegios de profesores y para fomentar la ciudadanía y el valor cultural:
…En la Ley Orgánica del IPN, de 1974, se señalan dentro de las facultades y obligaciones de la entonces Dirección de Difusión Cultural, algunas que después se le asignarían al Decanato:
"Preservar e incrementar el acervo cultural de la comunidad politécnica"
"Realizar las actividades tendientes a incrementar el espíritu cívico de los directivos, profesores, alumnos, personal de apoyo y egresados"
El Decanato del Instituto Politécnico Nacional se creó en 1980 con la finalidad de contar con un órgano que se encargue del estudio de la evolución histórica del Instituto. Una vez instaurado se integró el Cuerpo de Maestros Decanos de las escuelas, centros y unidades de enseñanza y de investigación, con el propósito de rescatar las experiencias y datos históricos de las mismas.
Los decanos pueden ser también cronistas o relatores de la vida organizacional. A partir de cierta edad, algunas personas , comienzan a experimentar la “muerte social”.¿Qué es esto? Es, simplemente, que dejan de existir para los demás. En otras palabras, cuando la sociedad considera que ya no son productivos y se pasa a tener la condición de “invisibles”. Cambien de enfoque al hablar de grupos vulnerables, en especial al de los adultos mayores. A muchos de ellos la sociedad en general y en ocasiones dentro del círculo familiar se les segrega y se convierten en una “carga”, por los mismos problemas económicos y de desintegración; se ha negado el reconocimiento, respeto y el trato digno que merecen como seres humanos. Al relegar a la muerte social al capital cultural de nuestros adultos mayores estamos desaprovechando nuestra riqueza de entramado social.
Aunque mis padres biológicos viven a cientos de kilómetros una, y el otro a miles de kilómetros de la mía, suelo llamarlos para consultarlos. Nunca me han dado un mal consejo. No siempre hago lo que me dicen, pero me ayudan a pensar mejor las cosas. Me conforta saber que están ahí.
A veces me llaman, y me sorprenden gratamente, recordándome alguna cuestión importante. “Hija, has pensado en que es hora ya de que…”. O Bien, “¿Recuerdas que a la Tía tal le sucedió esto…? Fíjate tú y aprende…” Siempre se alegran con las buenas noticias y saben qué hacer con las malas.
Los consejos de los y las venerables suelen ser desinteresados y muy atinados. Podemos contar con maestras, amigos, sacerdotes, personas sabias.
Ciertamente, hablar con nuestros abuelos y abuelas requiere una plataforma comunicativa favorecida por la intimidad y la confianza.
Para ello, dice la sicoanalista, hay que realizar “el trabajo personal”: limar las asperezas, reconocer los desencuentros infantiles y familiares, sanar las relaciones con los seres más cercanos. Forman parte de nuestras riquezas cotidianas, de nuestro patrimonio cultural. Aprendamos a disfrutarlas: proteja cada cual a un adulto mayor y re-- incorpórelo a la vida productiva.
Bibliografía
Mentoring and workshadowing in focus: special liftout”, Educations Views, Australia, 6 de febrero de 1998
Garvey, Debob The Mentoring Pocketbook, Management Pocketbooks, USA, 1998.
Llano, Carlos, El nuevo empresario en México, Fondo de cultura económica, México, 1995
M. Sergerman_Peck, Network & Mentoring -A Women´s Guide, Piatakus, Australia, 1991
Pegg, Mike, The Art of Mentoring, Management Books 2000, USA, 1999.
URL: Http:// www.unglobal.compact.org
URL: http://www.iupui.edu/~mentor/academic.htm
[1] Profesora Investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco. Sistema Nacional de Investigadores, PROMEP. Proyecto de investigación 767, Valores socioculturales que Iberoamérica exporta al mundo. Parte de este trabajo fue leído ante la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, durante la Sesión Solemne de Instalación de la Academia de los Adultos Mayores, en agosto de 2005. Publicado en Casa del Tiempo, Revista de la Universidad Autónoma Metropolitana, Agosto de 2005
[2] “Mentoring and workshadowing in focus: special liftout”, Educations Views, Australia, 6 de febrero de 1998, p. 12 ss
[3] Salvador Novo, 1001 Sonetos Mexicanos, Porrúa, Sepan Cuantos No. 18, México, 1963, p. 194
[4] Cf. Universo de Salud, Órgano de Difusión de la Secretaría de Salud, Vol.3 Año 3/Núm.19 Junio de 2003.
[5] http://www.sre.gob.mx/acerca/glosario/d.htm, 12 de octubre de 2004.
[6] http://info.pue.udlap.mx/prensa/147designan.html // 12 de octubre de 2004